Un Papa no está sólo en la barca de Pedro, aun si es su primera responsabilidad y por esto quiero dar las gracias a todos los que me han acompañado. Nunca me he sentido sólo para cargar las alegrías y el peso del ministerio petrino
Hemos llegado a querernos de verdad —decía Andrés—, porque no teníamos interés en mentir.