El universo son infinitas galaxias, infinitas estrellas, infinitas piedras y ni un solo sentimiento. No existe el mal en las esferas, puesto que en ellas no vive nadie que esté fichado.
Existen diferentes vías de interrogar al universo en que vivimos, y la música es también una de ellas. Nuestro entorno no es sólo color, sino también sonido y muchas otras cosas.
Él (George W. Bush) no tomará la iniciativa en la protección del medio ambiente y la creación de nuevos puestos de trabajo en tecnologías ambientales para el siglo 21, pero yo lo haré. ¿Y saben qué más? El no tiene a Al Gore, y yo sí.
El hombre es creación histórica, expresión de las relaciones entre la voluntad humana situada en la superestructura de una formación económico-social y la estructura económica de la sociedad. La escuela o, más genéricamente, la educación desempeña una función muy importante en el desarrollo de esas relaciones al asegurar la transmisión del acervo cultural de una a otra generación.
Ningún ángel visitante, ningún explorador de otro planeta, hubiera podido sospechar que en este orbe suave proliferaban las alimañas, unas bestias incipientemente angélicas que se torturaban a sí mismas y dominaban el mundo.
Llamamos, pues, cielo en un sentido a la entidad del orbe extremo del universo, o al cuerpo natural que se halla en el orbe extremo del universo: solemos, en efecto, llamar cielo a la extremidad del universo y a lo más alto, donde decimos también que reside toda divinidad.
La libertad no ha aparecido en el planeta para desnucar el sentido común.
He demostrado que la órbita de un planeta es elíptica, y que el Sol, la fuente del movimiento, está en uno de los focos de esta elipse. Resulta así que cuando el planeta ha completado un cuarto de su circuito total, comenzando en el afelio, está a una distancia del Sol exactamente igual al promedio entre la distancia máxima en el afelio y la distancia mínima en el perihelio.
En los años de mi adolescencia y en los primeros de mi juventud he creído firmemente que yo había nacido para cultivar las ciencias filosóficas y políticas y para ser un astro esplendoroso dentro de ellas. Llegar a ser un sabio respetado y solemne fue mi única ambición entre los quince y los veinte años.
Como enseña Carlyle, tengo mis héroes en la intimidad de la conciencia. Mi Bolívar no es un semidiós, ni un genio, ni un astro como el sol: es nada menos que todo un hombre.
Una pequeñita corriente ha cavado el enorme foso, ha abierto esas profundas hendiduras a través de la arcilla y la dura roca, ha esculpido las gradas de sus pequeñas cascadas, y por los hundimientos de tierra ha formado esos amplios círculos en sus orillas.
El hablar de estas cosas y el tratar de comprender su naturaleza y, una vez comprendida, el tratar lentamente, humildemente, constantemente de expresar, de exprimir de nuevo, de la tierra grosera o de lo que la tierra produce, de la forma, del sonido y del color (que son las puertas de la cárcel del alma) una imagen de la belleza que hemos llegado a comprender: eso es el arte.
Un cuento siempre adquiere los colores que le otorgan el narrador, el ámbito en que se cuenta y el receptor.
Si me dediqué a la literatura fue por eso. Para encontrar un ámbito de libertad absoluta.
Algunos de los mejores momentos que tuvimos en nuestras giras fueron en Estados Unidos. El ambiente siempre es impresionante. Y no hago alarde de expresar los sentimientos de otros. Esto es lo que hay, aquí estamos hoy, y mañana vamos a estar en otro lugar, si es que hay un mañana.
Toda existencia individual está determinada por innumerables influencias del ambiente humano.
Si estás en el área y no estás seguro de qué hacer con el balón, mételo en la portería y después discutiremos las opciones
Las ramas de luz atónita poblando innumerables veces el área de tu frente asaltada por olas asfaltada de lumbre tejida de pelo tierno y de huellas leves de fósiles de plantas delicadas.
En aquel lugar donde arrancaron de raíz las matas de beleño y de zarzamora para hacerle sitio al campo de golf de Medallion City, había un barrio.
Cada beso llama otro beso. ¡Con qué naturalidad nacen los besos en esos tiempo primeros del amor! Acuden apretándose unos contra otros; y tan difícil sería cortar los besos que se dan en una hora, como las flores de un campo en el mes de mayo
El Arte necesita soledad o miseria, o pasión. Es una flor de una roca, que requiere el viento áspero y el terreno duro.
La ciencia, la del momento, es una religión corta. Como en las demás religiones, la turba no iniciada cree a pies juntos, y son los altos sacerdotes los que vacilan. Hay devotos de los rayos X y devotos de San Expedito. La ignorancia está siempre en terreno firme.
El hombre llega al conocimiento y dominio de sí mismo, que es tanto como llegar a su verdadera mayoría de edad, cuando duda de todo y de todos, desprecia todo y perdona a todos.
No debéis mostrar fallos: ni en las artes marciales ni en la vida cotidiana. ¡La vida es un combate! Hay que permanecer concentrado. No descubráis vuestros puntos débiles, y por consiguiente reducirlos por un entrenamiento continuo al dominio de sí.
El bien de la humanidad debe consistir en que cada uno goce al máximo de la felicidad que pueda, sin disminuir la felicidad de los demás.
Que la humanidad deje de estar dominada por el deseo de alcanzar ganancias inútiles. Que se renueve entre los pueblos el sentimiento internacional de la solidaridad.
¿Qué provecho existe en estar de acuerdo en que la amistad universal es buena, y en hablar de la solidaridad de la raza humana como un gran ideal? A menos que estos pensamientos se trasladen al mundo de la acción, serán inútiles.
Se puede conceder un cierto privilegio moral a la aristocracia a expensas de la burguesía, pues la primera reconoce sincera y abiertamente la desigualdad, considerándose una raza superior y privilegiada, mientras la segunda disimula su situación de favorecida.
Es el valor de un reino decadente donde el país que vela por la paz mundial es el que mas armas vende.
Asegurando que el Señor ciertamente desplegará su desagrado contra la Liga o Sociedad de Naciones porque el clero -católico y protestante- que alega representar a Dios, ha abandonado el plan de él y ha apoyado a la Sociedad de Naciones, aclamándola como una expresión política del reino de Cristo en la Tierra.
En medio de todas estas luces destellantes, yo rezo que la cultura de La Fama tome mi vida.
En la medida que el ámbito indígena se difunde y colora a los otros grupos y realidades; en la medida que se proyecta sobre ellos, la diversidad de sangres, cultura e intereses adquiere el frescor rudo de una esperanza inédita, y la sabiduría absorta de quien empieza reconocer su fortaleza