Su Majestad es una señorita muy linda, pero no tiene mucho que decir.
¿No es usted la señorita Smith, hija del banquero multimillonario Smith? ¿No? Perdone, por un momento pensé que me había enamorado de usted.
La cabra siempre tira al monte.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.