Pero todo espìritu que no confiese que Jesucristo se ha hecho carne ; no es Cristo; y éste es el espíruto del Anticristo.
En primer lugar, encomiendo mi alma a Dios Todopoderoso, mi Creador, con la plena confianza de que todos mis pecados sean perdonados por los méritos y mediación de mi único Salvador Jesucristo