Si gritas, te romperé la cara -dijo el hombre invisible, destapándole la boca-. Soy un hombre invisible. No es ninguna locura ni tampoco es cosa de magia. Soy realmente un hombre invisible. Necesito que me ayudes. No me gustaría hacerte daño, pero, si sigues comportándote como un palurdo, no me quedará más remedio.
Conocí a un rey con demencia precoz cuya locura consistía en creerse rey.
Uno puede apuntarse a eso, el proceso de paz. Pero creo que es una enorme irresponsabilidad apuntarse a eso. Ya no se trata sólo de la irresponsabilidad o de la ilegalidad, que a algunos no parece preocuparlos. Estamos ante un problema de eficacia. Quien negocia, pretende ceder. En estas circunstancias, pierde siempre.
El problema del poder es cómo lograr un uso responsable de él sin caer en la irresponsabilidad y la indulgencia.
El nacionalismo es la chifladura de exaltados echados a perder por indigestiones de mala historia.
El nacionalismo es la chifladura de exaltados echados a perder por indigestiones de mala historia.