Otro generador de vejez es el hábito: el mortífero proceso de hacer lo mismo de la misma manera a la misma hora día tras día, primero por negligencia, luego por inclinación, y al final por inercia o cobardía. El hábito es necesario; es el hábito de tener hábitos, de convertir una vereda en camino trillado, lo que una debe combatir incesantemente si quiere continuar viva.
El venenoso griterío de una mujer celosa resulta más mortífero que los colmillos de un perro rabioso.
Para el diseño y la arquitectura es fatal el que los administre la teoría de los historiadores del arte. Él diseño es todo menos arte. Diseño y arte se distinguen uno de otro como el saber del creer. Puede haber científicos religiosos. Pero la ciencia es algo fundamentalmente distinto de la religión.
Si bien la educación formal es una ventaja importante, no es una garantía de éxito ni su ausencia es un obstáculo fatal