La presunción de inocencia también rige para aquellos que no son Urdangarín ni Teddy Bautista
Para mi, buscar la sencillez y lucidez es un deber moral de todos los intelectuales; la falta de claridad es un pecado y la presunción un crimen.
El orgullo engendra al tirano. El orgulllo, cuando inútilmente ha llegado a acumular imprudencias y excesos, remontándose sobre el más alto pináculo, se precipita en un abismo de males, del que no hay posibilidad de salir.
... encuentro que el género humano es execrable en general y los hombres, por su orgullo y desmedida ambición, en particular.
El cielo se cansó de la soberbia y el lujo de China... Yo soy del norte bárbaro. Llevo la misma ropa y como los mismos alimentos que los pastores de vacas y caballos. Hacemos los mismos sacrificios y compartimos nuestras riquezas. Veo a la nación como a un niño recién nacido y me preocupo por mis soldados como si fueran mis hermanos
El odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida
Dios se deja conquistar por el humilde y rechaza la arrogancia del soberbio
Es arrogancia hablar de todo y no querer oír nada.
La modestia contribuye al progreso, y el engreimiento conduce al atraso.
Es tan necia presunción perdonar la vida a los hombres como el corazón a las mujeres.
... sin un gran entusiasmo, sin la decisión de dirigir la mirada hacia abajo, sin la sed de conocer, sin la disposición a despojarse de toda presunción para ser alumno modesto, será imposible realizar ninguna investigación o hacerla bien.
¡No me importan los motivos económicos ni las finalidades utilitarias! Pero. ¡Oh....SI...¡ La blanca altivez de las montañas, que invaden el horizonte bajo un azul absorto y sin arrugas.
Los pesimistas dirán que soy muy pequeño para la obra que tengo emprendida; pero mi insignificancia está sobrepujada por la altivez de mi corazón de patriota, y así juro ante la Patria y ante la historia que mi espada defenderá, el decoro nacional y que será redención para los oprimidos
La avaricia y la arrogancia son los principales vicios de los poderosos
El té carece de la arrogancia del vino, del individualismo consciente del café y de la inocencia sonriente del cacao.
La modestia contribuye al progreso, y el engreimiento conduce al atraso.