El caballo pasea con arrogancia dentro de la pista, como una hermosa en el salón del baile. Sabe que es bello y sabe que le miran. Y el caballo puede matar a su jinete en el steeplechase, como la dama, por casta y angelical que os parezca, puede también poner en vuestra mano el vibrante florete del duelista o el revólver del suicida. Todo amor da la muerte.
El té carece de la arrogancia del vino, del individualismo consciente del café y de la inocencia sonriente del cacao.
Más fácil es escribir contra la soberbia que vencerla.
Vulnerable, al igual que todos los hombres, a las tentaciones de la arrogancia, de la soberbia intelectual que es la peor, debe permanecer sin embargo sincero y modesto, aunque sólo sea porque sus estudios constantemente le recuerdan que, en comparación con los objetivos gigantes de la ciencia, su propia contribución, no importa lo importante que sea, sólo es una gota en el océano de la verdad
Los pesimistas dirán que soy muy pequeño para la obra que tengo emprendida; pero mi insignificancia está sobrepujada por la altivez de mi corazón de patriota, y así juro ante la Patria y ante la historia que mi espada defenderá, el decoro nacional y que será redención para los oprimidos
¡No me importan los motivos económicos ni las finalidades utilitarias! Pero. ¡Oh....SI...¡ La blanca altivez de las montañas, que invaden el horizonte bajo un azul absorto y sin arrugas.
Pronto cansa la altanería de una mujer hermosa; nunca aburre la de una mujer buena.
Para mi, buscar la sencillez y lucidez es un deber moral de todos los intelectuales; la falta de claridad es un pecado y la presunción un crimen.
... sin un gran entusiasmo, sin la decisión de dirigir la mirada hacia abajo, sin la sed de conocer, sin la disposición a despojarse de toda presunción para ser alumno modesto, será imposible realizar ninguna investigación o hacerla bien.
El instinto es un consejero leal; en tanto que la pedantería es un aire mefítico que ahoga los buenos sentimientos
Lo que se llama erudición y lo que se llama estilo, generalmente no es más que pedantería y amaneramiento.
La cortesía puede ser más pesada que la insolencia cuando el representante de una empresa no se permite siquiera un pequeño gesto de espontaneidad.
La insolencia es el escudo de la desvergüenza y la fortaleza de la cobardía
La modestia contribuye al progreso, y el engreimiento conduce al atraso.
La autosuficiencia es incompatible con el diálogo. Los hombres que carecen de humildad, o aquellos que la pierden, no pueden aproximarse al pueblo.
El más grande fruto de la autosuficiencia es la libertad
Nuestra misión de tratar a las personas con respeto y dignidad no queda sólo en palabras, sino que es algo de los que nos preocupamos día a día. No puedes esperar que los empleados excedan las expectativas de tus clientes si tú no excedes las expectativas de tus empleados
Gracias Dios, por la dignidad y la belleza de uno mismo. Por la presiocidad de ser innatos. La única cosa que no puede ser tomado de nosotros. La única cosa que realmente cuenta
Reinaba entonces en el ejército español un pundonor llevado hasta la más excesiva delicadeza y mi padre exageraba aún este exceso, cosa de que no puedo culparlo, pues el honor es, ciertamente, el alma y la vida de un militar.
El amor propio es el más peligroso de los consejeros
El amor propio ofendido es el más seguro antídoto del amor.
Cultivemos esa autoestima y saquemos adelante esa visión global de nuestro planeta
La satisfacción de la necesidad de autoestima conduce a sentimientos de autoconfianza, valía, fuerza, capacidad y suficiencia, de ser útil y necesario en el mundo
El aeronavego astral que habitó la Tierra en la civilización caldea trajo entonces naves con formas de gigantescos peces rojos y las usó para portar humanos seres al planeta Ki En Ki. Hoy de nuevo traerá sus gigantes naves rojas para igual salvar de los tres humos a los seres terrenos y por tales al Ki En Ki. ¡Les regresará en el año 2000!
Imagínate tú que hace siglos que has muerto. No te preguntan las cosas, si pasas, quién eres. Procura un instante pensar que tus brazos no pesan. Son nada más que dos cañas, dos gotas de lluvia, dos humos calientes.
Sonaba tan real, tan cercano. Sólo cuando desaprobaba mi conducta, como ahora, emergía el verdadero recuerdo de su voz, la textura aterciopelada y la entonación musical que la convertían en el más perfecto de los sonidos.
Cuando estuve encarcelado, comprendí otra cosa: que se puede tener a un solo hombre por todo auditorio y, a través de él, hablar a toda la humanidad. Sin gritar: en voz baja, con una entonación muy de charla, muy íntima.
Si alguien disfruta marchando al ritmo de la música, en fila y al unísono, ya le desprecio simplemente por el hecho de que le han dado un cerebro erróneamente. Con la médula espinal habría bastado
Artículo cuarto. — La predicación de la castidad es una incitación publica a la contranaturaleza. Todo desprecio de la vida sexual, toda impurificación de la misma con el concepto de impuro es el autentico pecado contra el espíritu santo de la vida.