Como Antístenes, filósofo cínico, tuviese la capa rota y la anduviese enseñando a todos, díjole Sócrates: Por la hendidura de tu capa conozco tu vanidad. Quiso dar a entender que peor era aquella presunción que tenía enseñando su capa rota, que si trajera una vestidura más rica.
Evitad las menudas superfluidades, porque por una rendija puede naufragar un navío
Libertemos cada día nuestra ingenuidad. Lancemos la semilla al surco desconocido. Suframos, ¿Quién ha dicho que la vida es placer? Entreguémonos, ¿Qué deseamos conservar, si no logramos conservar nuestros huesos? Entreguémonos. Es el mejor medio de perdurar.
Pienso en tu sexo, surco más prolífico y armonioso que el vientre de la Sombra.
Tan pronto como te ocupas del bien y el mal de tus semejantes, creas una abertura en tu corazón por la que entra la malicia. Examinar, competir y criticar a otros te debilita y te derrota.
Aun un espacio concebido para permanecer a oscuras debe tener la luz suficiente proveniente de alguna misteriosa abertura que nos muestre cuán oscuro es en realidad.