-Tacto y diplomacia es lo que hace falta. –Ser el troll indicado para eso –dijo Detritus. –Hiciste atravesar la pared a ese hombre la semana pasada, Detritus. –Hacerlo con tacto, señor. Pared muy fina.
Escucha, la verdadera poesía no dice nada; sólo muestra las opciones. Abre todas las puertas. Puedes atravesar cualquiera que tú quieras
Un sólo deseo me embarga: el de descubrir lo que se oculta tras lo visible, de horadar el misterio que me da la vida y me la quita, y de saber si una presencia invisible e inmutable se oculta más allá del flujo incesante del mundo.
Creo en la política transparente y fluida como el agua, de apariencia inocua y sencilla, pero capaz de horadar la piedra más dura.
No se trata de hacer ventanas sino de perforar muros.
Escucha el sonido del remo al cortar sus aguas. Y en las tardes de invierno cuando la fantasía sueña en el crepitar de la chimenea, en sus oídos de viejos enamorados el río de su amor canta en los juncos. Oh amor mío, ama el pasado, pues en algún día fuimos felices y algún día nos amamos.
Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo, sino que primero has de evocar en los hombres el anhelo de mar libre y ancho.
Jamás perdona el necio si ve la nuez vacía que dio a cascar al diente de la sabiduría.
Elegir es criticar y criticar es definir, a priori, en los términos más generales que es posible, la naturaleza esencial de lo que se trata de tal manera que es esta definición a priori la circunstancia, providencial puede decirse, a partir de la cual esa crítica es posible.
Podemos concluir que a partir de lo que la ciencia nos enseña, en la naturaleza hay un orden independiente de la existencia del hombre, un fin al que la naturaleza y el hombre están subordinados. Tanto la religión y la ciencia requieren la fe en Dios. Para los creyentes, Dios está en el principio, y de los físicos que se encuentra al final de todas las consideraciones.
Se puede oprimir, obligar, sobornar, quebrantar o destrozar, pero solo durante un tiempo
La desgracia puede debilitar la confianza, pero no debe quebrantar la convicción.