Combatiré hasta la última gota de su sangre con el pueblo detrás de mí y estoy dispuesto a morir como un martir en Libia. Insto a los libios a hacer frente a partir de esta noche a las ratas y mercenarios que siembran los disturbios en el país.
No quiero tenerte porque en mi ser todo estará terminado. Sólo quiero que surjas en mí como la fe en los desesperados, para que yo pueda llevar una gota de rocío en esta tierra maldita que se quedó en mi carne como un estigma del pasado.
Purpúreas rosas sobre Galatea el alba entre lirios cándidos deshoja; duda el amor cuál más su color sea, o púrpura nevada o nieve roja; de su frente la perla es eritrea, émula vana; el ciego dios se enoja, y, condenado su esplendor, la deja pender en oro al nácar de su oreja.
¿Qué es lo más noble? ¿Cuál es la pequeña y fina perla del cristiano renacido? Ser igual a sí mismo en todo tiempo.