El libro indica que o pretenden negociar o buscan publicidad. Opino que tratan de negociar. Si buscasen publicidad no habrían optado por enviar el mensaje a través de un oscuro boletín electrónico de Internet: habrían ido a la televisión o a los periódicos. Pero no han hecho tal cosa.
Tenía la idea de sacar unos libritos, de aprovechar el nombre y el prestigio ganado con los guiones y los personajes. En principio quería sacar novelas de Kirk y Rockett. Anduvieron bien y el editor propuso que sacáramos una revista
En la revista Cancionera (18 de noviembre de 1931), el cantor declara: Puedo decir que mi país es Argentina. El periodista pregunta: ¿Pero nació usted allí?. A lo que contesta: No creo que esto interese verdaderamente. El periodista insiste: Se dice de usted que es uruguayo. Gardel sonríe y pide que no se toque ese punto. ¿Es usted francés?... No amigo, soy rioplatense
De modo que por fin había sucedido: estaba a punto de convertirme en ladrón, en un afanador de leche de tres al cuarto. En esto se había transformado el genio de genio pasajero, el cuentista de un solo cuento: en ladrón.
Hay que leer a Quiroga, hay que leer a Felisberto Hernández y hay que leer a Borges. Hay que leer a Rulfo, a Monterroso, a García Márquez. Un cuentista que tenga un poco de aprecio por su obra no leerá jamás a Cela ni a Umbral. Sí que leerá a Cortázar y a Bioy Casares, pero en modo alguno a Cela y a Umbral.