Cuando penetramos en el cuento de hadas, avanzamos por una galería compuesta íntegramente por espejos con cristales cóncavos y convexos en una mezcla grandiosa y falaz. Un espejo me muestra tan delgado como un alfiler, el siguiente me devuelve una imagen de obesidad aplastada. En el tercero, aparezco dividido por la mitad y ya no soy una persona, sino dos o tres o diez.
La responsabilidad del cocinero está enfocada al respeto de los recursos del planeta y de consumirlos de manera sostenible. Intentar usar los pescados más sostenibles, consumir menos proteína animal, más cereal, enfocarse más en la nutrición. Y por la salud del consumidor, intentar comer menos sal, menos grasa y menos azúcar. Ser lo más cercano a la naturaleza.
Mucha grasa en el espíritu y mucha flaqueza en el estilo es el carácter de este siglo.
La primera captación en serio que tuve de las cosas fue cuando aprendí el arte de pedalear (con la mano) una bicicleta, colocada al revés e impulsé la rueda trasera preternaturalmente ligero. Yo amaba la desaparición de los rayos el modo como el hueco entre el eje y la llanta susurraba transparente...