Quien piensa a lo grande tiene que equivocarse a lo grande.
En la elección de esposa, como en un plan guerrero, equivocarse una sola vez significa la derrota irreparable.
El mayor riesgo es no correr ningún riesgo. En un mundo que cambia muy rápidamente, la única estrategia que garantiza fallar es no correr riesgos.
Nuestra disposición a ser incomprendidos, nuestra orientación al largo plazo y nuestra tolerancia a fallar de manera reiterada son las tres partes de nuestra cultura que hacen posible que hagamos las cosas que hacemos
Reía porque sus enemigos no podían alcanzarlo, ignoraba que ejercitaban para errar el tiro.
No se puede decir: nada es seguro, nada es probable, nada es honesto. Mejor errar por omisión que por comisión: mejor abstenerse de dirigir el destino de los demás, puestos que ya es bastante difícil conducir el de uno mismo.