Tanto en la poesía como en la narración breve, es posible hablar de lugares comunes y de cosas usadas comúnmente con un lenguaje claro, y dotar a esos objetos, una silla, la cortina de una ventana, un tenedor, una piedra, un pendiente de mujer, con los atributos de lo inmenso, con un poder renovado.
No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer; decidite y mantené tu decisión, porque si no viviré siempre pendiente del próximo cambio de idea