¡No permanezcas a mis ruegos muda! Que estoy más desolado que, en su nido, el ave a la que cubre blanca nieve.
Tu cuerpo es el país de las caricias, en donde yo, viajero desolado - todo el itinerario de mis besos - paso el otoño para no morirme, sin conocer el valor de tu ausencia como un diamante oculto en lo más triste.
No tengo ningún tipo de relación con mi padre. Nunca lo he saludado y eso es duro. Mis sentimientos hacia él no son ni de odio, ni de cariño. Hay un espacio vacio dentro de mi corazón. Ni siquiera siento ganas de conocerlo.
Dentro de una campana de cristal, sólo se piensa en vacío
Allí, oculta a los ojos extraños, han despejado la soleada falda de un monte, de cara al mediodía, y en ella crecen vides dispuestas en ordenadas hileras. Al recordar la belleza de aquel lugar se le parte el corazón. Hombres, mujeres y niños se desplazan lentamente por el viñedo, con los cinco sentidos puestos en el cuidado de las cepas.
Entre casados de honor, / cuando hay pleito descubierto / más vale el peor concierto / que no el divorcio mejor.
Un buda es una persona que ha despertado del sueño de la vida tal y como habitualmente la consideramos y ha descubierto quién es en realidad.
Un solo ser nos falta, y todo está despoblado
La única garantía que tenemos para conservar a los seres que amamos, es nunca dejarlos de hechizar con esas pequeñas atenciones que cautivan el corazón. Atreverse a ser libre es atreverse a dar libertad.
Imagina un mundo en donde cada persona del planeta pueda tener acceso libre a la suma total de todo el conocimiento humano. Eso es lo que estamos haciendo.
Mujeres que he ido viendo durante 15 años, que vienen destrozadas físicamente de una manera que va acorde con su estado emocional interno. Cómo son capaces luego de remontarse, de luchar, de recuperar su vida. Y se convierten otra vez en lo que eran. Mujeres con heridas por dentro, pero que han sabido cerrarlas, y que se han abierto una nueva perspectiva de vida
El pecho le dolía como si se lo hubiesen abierto para sacarle el corazón. Sentía allí un vacío atroz, un vacío real que no podía calmarse hasta que pudiera colocar allí el corazón de Cristina. Son estos fenómenos de una psicología particular que, según parece, no pueden ser comprendidos sino por aquellos a quienes el amor ha asestado ese golpe que en el lenguaje corriente se llama el flechazo.
Cuando un amigo se va, queda un terreno baldío que quiere el tiempo llenar con las piedras del hastío.
¿Por qué llorar mi muerte si mi vida era un erial de espinas y de abrojos?
Una casa: ya sé que se deja, se destruye, se pierde, se vende, se abandona. Pero al niño hay que dársela porque no olvidará nada de ella, nada será desperdiciado, su memoria conservará el color de sus muros, el aire de sus ventanas, las manchas del cielo raso y hasta la figura escondida en las venas del mármol de la chimenea. Todo para él será atesoramiento.
Nuestro amor fue un amor del momento, mi cariño fue un ave de paso y tu beso de miel y de raso fue un vaso sagrado que no olvidaré.