La voluntad es el receptáculo del amor y de los bienes, que son del amor, y el entendimiento es el receptáculo de la sabiduría y de las verdades, que son de la sabiduría. cada hombre es su propio amor y su propia sabiduría, ó lo que es lo mismo, su propio bien y su propia verdad. El hombre, es hombre por virtud de esto, y no por otra cosa alguna, porque nada en él aparte de esto es hombre.
La ira: un ácido que puede hacer más daño al recipiente en la que se almacena que en cualquier cosa sobre la que se vierte
¡Cuantas tonterías humanas se encierran en ese recipiente que lleva como rótulo: libertad!
El que depositó dólares, recibirá dólares. El que depositó pesos, recibirá pesos.
El corazón que no ama es una cisterna tenebrosa, un depósito inmóvil que no recibe ni da. El corazón que ama es el remanso a cielo abierto, donde las mil corrientes del mundo descansan un instante para partir otra vez.
Consumo, sociedad de: Prodigioso envase lleno de nada. Invención de alto valor científico, que permite suprimir las necesidades reales, mediante la oportuna imposición de necesidades artificiales.
El envase de cualquier refresco enterrado en un estrato a veinte metros de profundidad bajo la civilización que entonces se mueva en la superficie de la tierra estará cargado de misterio y de energía.