Eso que se denomina liberalidad no es muchas veces más que la vanidad de dar
El peligro les amenaza a cada instante, y si muchas veces salvan su vida, no es más que por la fuerza, la agilidad y un continuo heroísmo.
He sido frecuentemente amenazado de muerte. Debo decirle que, como cristiano, no creo en la muerte sin resurrección: Si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño.
La muerte, que es una causa de terror para el pecador, es un momento de bendición para aquel que ha caminado por el sendero recto, cumpliendo plenamente sus deberes durante el tránsito por la vida, rezando las oraciones de la mañana y de la noche, aproximándose frecuentemente a la sagrada eucaristía, y realizando obras buenas y misericordiosas.
No se puede gobernar a base de impulsos de una voluntad caprichosa, sino con sujeción a las leyes. No se pueden improvisar fortunas, ni entregarse al ocio y a la disipación, sino consagrarse asiduamente al trabajo, disponiéndose a vivir, en la honrada medianía que proporciona la retribución que la ley les señala
Cultivad asiduamente la ciencia de los números, porque nuestro crímenes no son más que errores de cálculo.