El hombre sublime no tiene más necesidad de Dios para sojuzgar al hombre. Ha reemplazado a Dios por el humanismo; el ideal ascético por el ideal moral y el conocimiento. El hombre se inviste de sí mismo en nombre de valores heroicos, en nombre de valores del hombre.
Nada más grande ni más sublime ha salido de las manos del hombre que el sistema métrico decimal
El buen humor es sin duda una cosa excelente -dijo-, pero tú tienes demasiado y no parece que te haya servido de mucho.
Tienes que ir creciendo, en este caso me decidí a hacerlo porque es un excelente guión y ha sido una gran experiencia de trabajar con actores como los que reúne la película, por eso esperamos que no sólo le guste al público mexicano sino en otros lados.
El ajedrez es una frivolidad primorosa
Una salud demasiado espléndida es inquietante, pues su vecina, la enfermedad, está pronto siempre a abatirla.
Si no preparamos y llevamos a cima una espléndida reparación, no tenemos el derecho, ¡no, señor!, de dar el nombre de país civilizado a esos desgraciados pueblos. Los otros nos rehusarán, y justamente, sus consideraciones, y todos se creerán autorizados para atentar contra nuestro territorio
Cásate con un arqueólogo, cuanto más vieja te hagas, más encantadora te encontarará.
En la naturaleza, una repugnante oruga se transforma en una mariposa encantadora; en cambio, entre los hombres ocurre lo contrario: una encantadora mariposa se transforma en una oruga repugnante.
Cuando oigo hablar de ideas liberales siempre me asombra ver como los hombres se entretienen tan a gusto con palabras hueras: ¡una idea no puede ser liberal! Deberá ser vigorosa, excelente y perfecta en sí misma para que cumpla con la divina misión de ser productiva. Menos aún podrá ser liberal un concepto, pues tiene una tarea totalmente distinta.
El genio es excelente por su moral, o no es genio.
El ajedrez es una frivolidad primorosa
Si pudieras ver la Tierra iluminada cuando estuvieras en un lugar tan oscuro como la noche, la verías más espléndida que la Luna
Una salud demasiado espléndida es inquietante, pues su vecina, la enfermedad, está pronto siempre a abatirla.
Cásate con un arqueólogo: cuanto más vieja te hagas, más encantadora te encontrará.
Una mujer sería encantadora si uno pudiera caer en sus brazos sin caer en sus manos.