El carácter más apropiado para educar humana y cristianamente a los niños y jóvenes es el que reúne la jovialidad, la afabilidad y la constancia que sólo se hallan en un corazón humilde y bondadoso
La afabilidad y la indulgencia verdadera son frutos raros de la reflexión, de la experiencia y de la razón
Para mi, buscar la sencillez y lucidez es un deber moral de todos los intelectuales; la falta de claridad es un pecado y la presunción un crimen.
Se debe escribir: de la agricultura, con llaneza; del derecho, con sencillez y probidad; de la política, con gravedad; de la moral, con grandeza; y de las cosas espirituales, con sensibilidad; o mejor: escribir de todo lo que es materia con solidez, y de todo lo que es sensible con espíritu.