Sabían que la culpa era del colegio por tratar de hacer que memorizara datos estúpidos en lugar de estimularme... De no haber sido por aquella profesora, probablemente habría acabado en la carcel
La cárcel es el infierno, el carcelero es el diablo, los jueces los que condenan, y ellos son los condenados.
Llamadme Ismael. Años atrás —no importa cuánto hace exactamente—, con poco o ningún dinero en mi bolsillo y nada en particular que me interesara en tierra, pensé que podría navegar por algún tiempo y visitar la parte acuática del mundo
Así es el ser humano. Comenzad a alabarlo y entonces ya podéis hacer con él lo que se os venga en gana, pues os lo habéis metido en el bolsillo
El insulto, el presidio y la amenaza de muerte no pueden impedir que el utopista sueñe...