Desde luego, existen muchos problemas relacionados con la vida, entre los cuales algunos de los más famosos son: ¿Por qué nacemos? ¿Por qué morimos? ¿Por qué queremos pasar la mayor parte de la existencia llevando relojes de lectura directa?
¿Qué locura mayor puede haber que el hombre trabaje por la comida que perece, y descuide el alimento de la vida eterna?
El mundo es tan de los vivos, y tan poco en verdad de los muertos -aunque permanezcan en la tierra todos y sin duda son muchos más-, que aquéllos tienden a pensar que la muerte de alguien querido es algo que les ha pasado a ellos más que al difunto, que es a quien de verdad le pasó.
Hay que asumir la convicción de que el facilismo pertenece para siempre al pasado