Poco importa que seamos sólidos o espectrales. Igual da. Venecia toda es un fantasma. No expide visas de entrada a favor de otros fantasma. Nadie los reconocería por tales aquí. Y así, dejarían de serlo. Ningún fantasma se expone a tanto.
Así que ha sido un fantasma el que ha corrido los cerrojos -dijo Emily tratando de reírse de sus propios temores-, ya que dejé esa puerta abierta anoche y me la he encontrado cerrada esta mañana. Annette empalideció y no dijo una palabra.
La emoción de la belleza es siempre obstaculizada por la aparición de un objeto, el cual debe ser abstraído de la representación.
Hablamos, ella y yo. Me preguntó por mi trabajo, aunque todo era fingimiento, no le interesaba mi trabajo. Y cuando le respondí, fingí a mi vez. Tampoco a mí me interesaba mi trabajo. Sólo una cosa nos interesaba a los dos, y ella lo sabía, porque mi aparición lo había dejado muy claro.