Si no puedes trabajar con amor sino sólo con desgana, mejor será que abandones el trabajo y te sientes a la puerta del templo a recibir limosna de los que trabajan con alegría.
Aquí se habla mucho del baile del perreo, pero hay una política del chorreo que es mucho peor, porque es quedarse esperando infructuosamente que de los ricos caiga una limosna a los pobres