Estoy convencido de que los representantes de la burguesía argentina que constituyeron este país como nación eran, en general, hombres cultos. Los burgueses que hoy conocemos, (...), son personas groseras e incultas. No se salva nadie. Ahí hay una diferencia.
Lo saben todos, que en caso de peligro se salva sólo quién sabe volar muy bien