El nacionalismo al que me opongo es el que mutila y descarta parte de la sociedad plural a la que se aplica: el que quiere dividir la realidad nacional en propietarios y advenedizos, el que pretende inventarse un extranjero interior contra el que luchar, el que quiere suprimir y monopolizar, poniendo en peligro la ejemplar convivencia de lo diverso que se da en la vida cotidiana de Cataluña.
Las zonas bien delimitadas del grabado y la imagen multiplicada, tanto como las del dibujo y la ilustración, constituyen compartimentos a un tiempo cerrados y comunicados, separados no solamente por el condicionamiento de su diverso proceder, sino también por el diferente ritual que provoca su ejercicio.