Una vez vi un ganso en Canadá a quien unos cazadores le habían matado la pareja. Sabes que se aparean para toda la vida. El ganso anduvo en círculos alrededor del estanque durante muchos días después de lo sucedido. Cuando lo vi por última vez nadaba solo en medio del arroz silvestre, siempre buscando. Supongo que la analogía es demasiado obvia para el gusto literario, pero es así como me siento.
El primer ministro canadiense Pierre Trudeau visitó la ciudad siberiana de Norilsk: Trudeau lamentó que Canadá nunca había tenido éxito en construir una ciudad tan grande tan al norte, sin darse cuenta -o sin preocuparse-, de que Norilsk había sido construida por prisioneros.
Se dice que seguimos el camino que cada uno ha tomado porque alguien nos dijo que lo tomemos, se dice que el agua que fluye simplemente por el valle está fluyendo, porque alguien le dijo que lo hiciera. Qué pobre es la sabiduría humana.
Fresca como las pálidas hojas húmedas de los lirios del valle al alba yace ella junto a mí.