Debemos reconocer como maestros de las palabras tanto a los que saben abusar como a los que saben hacer buen uso de ellas, mas éstos son los reyes de la lengua y aquéllos los tiranos.
Durante gran parte del pasado, el descubrimiento, la invención y la investigación se ha dejado al azar y fueron llevados a cabo más o menos aleatoriamente por la mayoría de los científicos. Este tipo de enfoque no sólo ha sido ineficiente, tanto en el uso de la mano de obra y los medios, sino que también ha dado lugar a resultados desastrosos para la humanidad, como he subrayado en otros lugares
Duele tanto la rutina de una vida siempre igual, la costumbre duele tanto, que esta noche, liberado del perfume de oficinas, ¡quiero música, maestro, hasta morir!
El matrimonio es una costumbre a ultranza, antes del cual los esposos piden la bendición de Dios, porque amarse para siempre es la más temeraria de las empresas
¿Remordimientos? Esos impulsos, ¿son conocidos acaso por un corazón como el mío? Hace mucho tiempo que el hábito del mal los apagó en mi alma endurecida.
Al jugar al ajedrez entonces, podemos aprender: Primero, previsión...Segundo, prudencia...Tercero, cautela...Y al final, aprendemos del ajedrez el hábito de no ser desanimados por apariencias malas presentes en el estado de nuestros asuntos, el hábito de la esperanza por una oportunidad favorable y la perseveración de los secretos de los recursos.
La autodeterminación en democracia es la libre determinación que se practica cada vez que uno va a las urnas. El pueblo soberano se ha manifestado democráticamente en Euskadi desde la aprobación de la Constitución del 78.
Únicamente la práctica cristiana, el vivir como vivió el que murió en la cruz es lo cristiano.
Creo que Zidane es un jugador que está en el corazón de todos los madridistas y no sólo por lo bien que juega, sino por los valores que representa y por el estilo por eso le incorporamos al club
Las mujeres escriben, escriben con una rapidez desbordante; su corazón charla sin cesar. No conocen generalmente ni el arte, ni la medida, ni la lógica; su estilo se arrastra y ondea como sus vestidos