Bajo tales tormentos sucumbió lo poco que había de bueno en mí. Infames pensamientos convirtiéronse en mis íntimos. Los más sombríos, los más malignos de todos los pensamientos eran acariciados por mi mente. La tristeza de mi humor de costumbre se acrecentó hasta hacerme aborrecer a todas las cosas y a la humanidad entera.
Tenemos la costumbre de burlarnos de los intelectuales por su duplicidad hamletiana, por sus dudas e indecisiones. Yo, en mi juventud, despreciaba en mí todos estos rasgos. Ahora pienso diferente: la humanidad está en deuda con los indecisos y los dubitativos por sus grandes descubrimientos, por sus grandes libros
Cultiva el hábito de la atención y trata de conseguir la oportunidad de escuchar hablar a hombres y mujeres sabios. La indiferencia y la falta de atención son los dos monstruos más peligrosos que nunca encontrarás. El interés y la atención te asegurarán una educación
La vida nunca se vuelve un hábito para mí. Siempre es una maravilla.
La soledad es la usanza más difícil pero es la única y legítima madre, porque en ella se encuentra no sólo el amor a lo que existe sino también el amor a lo que no existe.
Otro generador de vejez es el hábito: el mortífero proceso de hacer lo mismo de la misma manera a la misma hora día tras día, primero por negligencia, luego por inclinación, y al final por inercia o cobardía. El hábito es necesario; es el hábito de tener hábitos, de convertir una vereda en camino trillado, lo que una debe combatir incesantemente si quiere continuar viva.
No es la técnica lo que representa el verdadero peligro de la civilización, es la inercia de las estructuras.
La repetición es la más vigorosa de todas las figuras retóricas
Es tanta la fuerza de la repetición que todos creen que algo pasó. Pero que lo crean todos no significa que exista o haya ocurrido. en un tiempo todos creían que la tierra era plana...
Es tanta la fuerza de la repetición que todos creen que algo pasó. Pero que lo crean todos no significa que exista o haya ocurrido. en un tiempo todos creían que la tierra era plana...
En su propaganda, los dictadores de hoy confían principalmente en la repetición, la supresión y la racionalización: la repetición de las consignas que desean que sean aceptadas como verdades, la supresión de hechos que desean que sean ignorados y el fomento y la racionalización de las pasiones que puedan ser utilizadas en interés del Partido o del Estado.