Si se me pide que nombre el principal beneficio de la casa, debería decir: la casa alberga un día soñando, la casa protege el soñador, la casa le permite a uno soñar en paz.
Me cambié de nombre cuando tenía unos doce años porque no me gustaba que me llamesen Sue o Susie. Sentí que necesitaba un nombre más largo. ¿Y qué pasó? Que ahora todo el mundo me llama Sir o Siggy.