En este negocio, la televisión está siendo tomada no por los artistas verdaderos o los actores o más músicos, que son adoptados por el hombre común, que da a todos la sensación de que hay una posibilidad para ser todavía una estrella.
La televisión nos proporciona temas sobre los que pensar, pero no nos deja tiempo para hacerlo.
Y aunque yo fuera una bestia descarriada, incapaz de comprender al mundo que la rodea, no dejaba de haber un sentido en mi vida insensata, algo dentro de mí respondía, era receptor de llamadas de lejanos mundos superiores, en mi cerebro se habían animado mil imágenes. ** Hermann Hesse, El lobo estepario,1927