Ver el Bósforo siempre me ha sentado bien. Frente a la derrota, al desplome, a la opresión, a la amargura y a la pobreza que pudren por dentro la ciudad, el Bósforo está unido en lo más profundo de mi mente a sensaciones de unión a la vida, de entusiasmo por vivir y de felicidad. El espíritu y la fuerza de Estambul le vienen del Bósforo.
Precisamente para dirigir al proletariado y al semi-proletariado de la ciudad y el campo, los Bolcheviques consideraban necesario distinguirse agudamente de todas las fracciones y agrupamientos de la burguesía, comenzando por aquellos falsos socialistas que en realidad eran agentes de la burguesía.