El gran abucheo es mil veces más fuerte, más poderoso, más noble que la gran apoteosis. Los admiradores corrompen.
La sociedad simplemente se ha convertido en la nueva divinidad ante la cual se protesta y se pide reparación si no satisface las expectativas que ha creado.
Y la protesta en masa o colectiva no puede venir sin haber sido iniciada por una serie de protesta individuales: muchísimos seguirán el ejemplo, cuando algunos empiecen a darle.