El ajedrez se trata de un duelo de un hombre contra otro, donde lo que es la personalidad del hombre queda comprometida. Cada jugador lucha contra su enemigo interior que es su torpeza o sus hallazgos.
Siempre llevo el rosario en mi cuello, yo no sigo la iglesia, yo respeto mucho las religiones porque son muy importantes. La conexión con Dios para mí es algo totalmente personal y directo. No hay ningún tipo de sucursales ni nada por el estilo, es una voz interior que está allí, así es mi conexión con Dios.