El conocimiento de una amplia serie de tradiciones es una condición para la discriminación exacta y severa. Porque sólo por medio de tal conocimiento puede el crítico descubrir la intención de un artista y la adecuación de su ejecución.
El concepto de discriminación se va ampliando cada vez más, hasta el punto de que la prohibición de discriminar puede transformarse progresivamente en una limitación de la libertad de opinión y de la libertad religiosa.