Soy aficionado de ellos, de los seres inferiores del abismo, de los que están llenos de anhelo.
Pushkin, tan aficionado a reír, a medida que yo leía se iba poniendo cada vez más sombrío, y al acabarse la lectura exclamó con desesperación: ¡Dios mío, qué triste es nuestra Rusia! En aquel momento me di cuenta de la importancia que podía tener todo cuanto saliera directamente del alma, y, en general, todo cuanto poseyera una verdad interior.
En lo que nunca he cambiado de manera de pensar es en mi apoyo a la U. Soy hincha de Universitario desde que tengo uso de razón. Soy hincha hasta la muerte.
Mi papá era hincha a morir de América, y de niño tuve simpatías fugaces por el rojo pero cuando me hice futbolista... verde que te quiero verde del Deportivo Cali, luego por el verdolaga del Nacional y todo lo que tenga que ver con el verde esperanza, rojo ni el teléfono
Soy fan de Elvis porque fue Elvis quien me sacó de Liverpool.
Nueva York me encanta, estoy de alquiler, vivo en un pisito muy chulo y contento; soy fan del East Village y me lo paso fenomenal allí. Además, hacemos pandilla española con Ariadne Artiles que vive en Nolita. Somos pocos pero bien avenidos
El español medio compra el periódico para tener ideas. Por veinte duros se hace uno socialdemócrata, demoliberal, democristiano, moderantista, neoconservador, liberal de izquierdas, rojo de derechas, partidario del Atlético o el Madrid, etc.
Soy tan partidario de la disciplina del silencio que podría hablar horas enteras sobre ella.
Si quieres ganar un adepto para tu causa, convéncelo primero de que eres su amigo sincero.
Yo formo parte de una izquierda nueva. Nunca he militado en una izquierda tradicional. Su espíritu dogmático, sectario y antidemocrático me causa repulsión. Yo pertenezco a la izquierda del siglo XXI
Las preguntas son éstas: ¿Quién eres? ¿Qué has querido de verdad? ¿Qué has sabido de verdad? ¿A qué has sido fiel o infiel? ¿Con qué y con quién te has comportado con valentía o con cobardía? Estas son las preguntas. Uno responde como puede, diciendo la verdad o mintiendo: eso no importa. Lo que sí importa es que uno al final responde con su vida entera.
He sido fiel a un periódico, a una novia, a unos amigos, a todo con lo que me he sentido bien, a mi pasión periodística, a la caza
Incluso el discípulo sirve para algo. Él está de pie tras nuestro trono, y en el momento de nuestra victoria susurra a nuestros oídos que, a fin de cuentas, somos inmortales.
Cuando un discípulo ha aprendido conmigo, si quiere, me entrega el dinero que yo estipulo, y si no, se presenta en un templo, y después de jurar que cree que las enseñanzas valen tanto, allí lo deposita