La discriminación, el entendimiento incompleto y fragmentario, siempre se encuentran en el punto de partida del conocimiento humano.
Si reinase la justicia bastaría con haber construido nuestra casa y no se necesitaría otra protección que la del derecho público de propiedad. Pero como lo que está a la orden del día es la injusticia, se exige que quien ha construido su casa esté también en condiciones de protegerla; de lo contrario, es incompleto su derecho a ella y el agresor tiene derecho a la fuerza bruta.
Soy un seguidor decidido de los principios del veganismo y no por razones morales o estéticas. Realmente creo en el estilo de vida vegetariano depositando mi fe y mis esperanzas en un cambio del destino de la humanidad debido a los efectos y beneficios físicos que una dieta mas saludable puede tener sobre el carácter de las personas. Todo esto reanudará en un mejoramiento de la sociedad humana.
Todavía hay una cosa que falta en cuanto a ti: Vende todas las cosas que tienes y distribuye entre los pobres, y tendrás tesoro en los cielos; y ven, sé mi seguidor
Soy tan partidario de la disciplina del silencio que podría hablar horas enteras sobre ella.
Yo apuesto por la mili obligatoria. No soy partidario de romper el cordón del compromiso ciudadano con las FF.AA.
La unilateralidad y la superficialidad son también subjetivismo, porque todas las cosas objetivas se hallan en realidad ligadas unas con otras y se rigen por leyes internas; sin embargo, hay personas que, en lugar de reflejar las cosas tal como son, las consideran de modo unilateral o superficial, e ignoran sus relaciones recíprocas y sus leyes internas, por tanto su método es subjetivista.
La democracia no es más que un poder arbitrario constitucional que ha sustituído a otro poder arbitrario constitucional.
El capricho de nuestro humor es aún más arbitrario que el de la suerte.
La fascinación por el teatro entró en mi alma gracias a tres acontecimientos que marcaron profundamente mi alma infantil: participé en el entierro de un bombero, vi un ataque epiléptico y escuché cantar al príncipe chino.
A los seis años yo cargaba un costal y sembraba papas. Marcaba los surcos en los que yo había sembrado cada papa. A los 4 ó 5 meses veía cómo, en el lugar en el que yo había colocado una papa, ahora aparecían 15 ó 20 papas. Eso me parecía mágico. Me sentía partícipe de esa magia.
Quien procede injustamente es más desgraciado que la víctima de su injusticia.
Nadie tiene derecho a cometer una injusticia, ni siquiera aquél que fue tratado injustamente