La faceta ridícula que veo en el amor siempre me impidió entregarme a él. He deseado, en ocasiones, seducir a una mujer, pero con sólo pensar en el aspecto extraño que en esos momentos debía de tener, me entraban ganas de reír. Tanto es así que mi voluntad se derretía al fuego de la ironía interior, y dentro de mí cantaba el himno de la amargura y de la irrisión.
Nadie rebaje a lágrima o reproche esta declaración de la maestría de Dios, que con magnífica ironía me dio a la vez los libros y la noche
Esto es una broma y empieza a ser una broma macabra, es decir, llevamos una legislatura, oiga, es que... es que para ser presidente del Gobierno, oiga, deberían exigir algo más que tener 18 años y ser español.
Los soldados ríen con facilidad en los intervalos de la batalla, y una broma en la cámara de ejecuciones conquista por sorpresa.