No pongas a tu amigo en la alternativa de tener que elegir entre ti y una cruz honorífica
La cruz es de Dios, pero es cruz porque no nos abrazamos a ella; puesto que si estuviéramos firmemente resueltos a querer la que Él nos envía, dejaría de ser cruz. Es cruz porque no la queremos, pero si es de Dios, ¿por qué no la queremos?
Quitarle al objeto su envoltura, demoler el aura, es signatura de una percepción cuya sensibilidad para lo homogéneo crece tanto en el mundo que, a través de la reproducción, lo localiza hasta en lo irrepetible.