Dioses cuyo deseo es salvar los audaces navíos y amainar los crueles peligros del ventoso ponto, alisad suavemente el mar y haced vuestra asamblea plácida a mis plegarias; y que, ante mi ruego, el oleaje, apaciguado, no alborote. Una prenda grande y preciada encomiendo a tus profundidades, Neptuno.
Así como tu carro corre más suavemente y requiere de menos energía para ir más rápido y más lejos cuando sus ruedas están completamente alienadas, tú avanzas mejor cuando tus pensamientos, sentimientos, emociones, metas y valores están balanceados
Para poder escapar las penas eternas de la otra vida, procura sufrir tranquilamente por Dios los males de ésta
Pero alrededor de la casa nueva no había otras calles, ni nadie paseando tranquilamente ni caminando con prisa, y por supuesto, tampoco ninguna tienda ni puestos de fruta y verdura. Cuando cerraba los ojos, sólo notaba vacío y frío alrededor, como si se hallara en el lugar más solitario del planeta. Era como el fondo de la nada.