Marx concibe el movimiento social como un proceso natural regido por leyes que no sólo son independientes de la voluntad, la conciencia y la intención de los hombres, sino que, además, determinan su voluntad, su conciencia y sus intenciones.
Hay que buscar el buen equilibrio en el movimiento y no en la quietud.
Ella se consideraba a sí misma como un cometa navegando en el viento y, asustada de su propio motín interior, cedía a veces a la tentación de pensar en alguien que pusiera freno a sus impulsos; pero esos estados de ánimo le duraban poco. Cuando meditaba en su futuro se tornaba melancólica, por eso prefería vivir desaforada mientras le fuera posible.
Si la obediencia es el resultado del instinto de las muchedumbres, el motín es el de su reflexión.
Cuando escribí El revelde pensé mucho en los pibes, más en los que ni siquiera vienen a vernos, que tienen 10 años. Que ellos canten eso me alucina, sobre todo en una época tan conformista, donde cualquier tipo de rebeldía es tomado como una utopía.
La rebeldía a los ojos de todo aquel que haya leído algo de historia, es la virtud original del hombre.
Asumo la responsabilidad que se me encomienda con la convicción de que, como he afirmado muchas veces, el Comandante en Jefe de la revolución Cubana es uno solo
El marxismo puede decirse, entra y prende en un amplio sector del pueblo y de la juventud nicaragüense con el triunfo de la revolución cubana