Si nosotros tenemos la pelota, ellos no pueden marcar
Queremos recuperar los comportamientos leales y queremos imaginar una España que en lugar de tener que pactar Zapatero con ERC, tanto el PSOE como el PP puedan pactar con nosotros para poder marcar un ritmo de Estado en lugar de tener que estar condicionados por los partidos nacionalistas.
De vez en cuando iba a pasar la noche en la biblioteca pública, para leer. Eso era como ocupar un palco en el paraíso. A menudo, cuando abandonaba la biblioteca, decía para mis adentros: ¿Por qué no vienes más a menudo? El motivo de que no lo hiciera, por supuesto, era que la vida se interponía en el camino. Uno muchas veces dice la vida para indicar el placer o cualquier distracción tonta.
Debo indicar que no es nada más que un espejo del mundo al cual ella sirve. Dicho mundo es una conglomeración de naciones extremadamente variadas, en muchos casos intratables, coléricas, y antagonistas
Se necesita más genialidad para hacer el amor que para liderar ejércitos.
Trabajo diariamente como si me fuera a quedar toda la vida, y no ignoro que puedo dejar de pertenecer mañana. Tampoco quiero alardear de fortaleza, pero es muy difícil que deje de luchar. Es mucho más probable que decidan por mí, que yo decida. Frente a la adversidad, siempre sigo luchando. Y sé hacerlo del único modo que se lucha en la adversidad: en soledad. Porque como la derrota produce sensaciones desagradables, es natural que todo el mundo tienda a distanciarse del que protagoniza la derrota. En este caso, me toca liderar a mí un proyecto que está desilusionando, y es natural que eso se viva en soledad, sin compañía. Y lo digo exactamente así: me parece natural, me parece lo normal, me parece que es lo que sucede siempre.
Para ir delante de los demás, se necesita ver más que ellos.
Debemos obrar, no para ir contra el destino, sino para ir delante de él.
Ser segundo es ser el primero de los últimos. No vale de nada hacer 200 goles si quedas segundo
Un profeta verídico, al predecir una inundación, debería ser el primero de los hombres en subirse a un árbol.
Deja de tocar la guitarra un día y lo notarás tú. Deja de tocarla dos días y lo notará tu maestro. Deja de tocarla tres y empezará a notarlo el público
Seguiré mientras sea capaz de aguantar las baquetas... Soy el chaval que con trece años de edad tuvo ese sueño de ser músico, de tocar con buena gente. Y ese sueño realmente sigue
La campana del templo para de sonar y brilla. ¡Ah! La luciérnaga.
Lo grotesco triste tiene para mí un encanto inaudito; corresponde a las necesidades íntimas de mi naturaleza, que es bufonescamente amarga. No me hace reír sino soñar largamente.
Los hombres construyen puentes y tienden vías férreas a través de desiertos, y, no obstante, sostienen con éxito que coser un botón es tarea superior a ellos.
Si es una chica de tipazo despampanante, pero tiene un carácter inaguantable, insufrible, arreglado estás. Si fuma con mucho estilo y baila como un trompo, pero no sabe coser un botón ni hacer una tortilla, arreglado estás. El día que te cases, ¿qué vas a hacer?