La grandeza de un hombre está en saber reconocer su propia pequeñez.
Por medio del ajedrez desarrolle mi carácter... El ajedrez nos enseña, primero que todo a ser objetivos... en ajedrez uno solo puede llegar a ser Gran Maestro solo si es capaz de reconocer sus errores. Es exactamente como en la vida.
El deber más santo de los que sobreviven es honrar la memoria de los desaparecidos.
Se tiende a honrar a quien ha dedicado toda su vida a una única empresa, lo cual es justo, pero quien quema toda su vida en un fuego de artificio, que dura un instante, testimonia con mayor precisión y pureza los valores auténticos de la vida humana.
El éxito electoral suele recompensar el doble discurso y la doble personalidad.
El que Parma o España, o cualquier soberano de Europa, se atreva a invadir las fronteras de mi reino; lo cual, si sucediera, antes que una mancha caiga sobre mi honor por mi culpa, yo misma empuñaré las armas, yo misma seré su caudillo y su juez, y sabré recompensar sus virtudes en el campo de batalla.
Una coqueta es una mujer que despierta pasiones que no tiene el propósito de gratificar
Parecía, por lo menos, que no le habían enseñado a mentir. Pero tampoco le habían enseñado a distinguir la verdad de la mentira.
En la percepción de un árbol, podemos distinguir entre el acto de vivir, percibir o, de lo experimentado, o percibido.