Cuando el ánimo está en suspenso, un ligero impulso lo hace inclinarse acá o allá.
Cuando el ánimo está en suspenso, un ligero impulso le hace inclinarse a un lado o a otro
En realidad, prefiero la ciencia a la religión. Si me dan a escoger entre Dios y el aire acondicionado, me quedo con el aire.
Si me viera obligado a escoger (aunque es un imposible) entre mi obra plástica y la poesía escrita; si debiera abandonar o la escultura o los poemas, elegiría escribir poemas.
No le resta al hombre sino elegir con temor entre la felicidad sensual y una paz espiritual
El espíritu que arrastra al Ser Humano fuera de la vida, buscando completarse solo en si mismo es un falso espíritu, aunque es al Ser Humano a quien hay que culpar, ya que él puede elegir si entregarse a éste espíritu o no.
Es preciso recordar que siempre hay un futuro, futuro que es inexorablemente incierto. Con esto no quiero dar un mensaje de pesimismo, ni mucho menos, ya que la incertidumbre puede terminar tanto negativa como positivamente, con la ventaja de que el ser humano tiene facultades para inclinar la balanza a su favor.
Cómodamente al alcance de la mano derecha del usuario está un dispositivo llamado ratón, que desarrollamos para evaluación, como medio de seleccionar los elementos del texto sobre los que han de operar los comandos.
Usted vio lo complicado que es el uso de los términos y no soy un especialista de poder seleccionar bien las palabras, porque el término depreciado fue un término especialmente recogido de mi ultima expresión. Pero claro, depreciado quiere decir que pierde valor, y pierde valor porque los que se van son tan importantes que los que quedan, quedan menos valorados. Entonces, uno puede decir ‘depreciado’ jerarquizando a los que se van, o ‘depreciado’ mortificando a los que se quedan. Usted vio también como la interpretación no jerarquiza a los que se van, sino que mortifican a los que se quedan.
Esto no significa que sea imposible que el sol brille, hay que tomar el camnio hacia la luz, no hacia la oscuridad.
Ocupar en la tierra el puesto que le corresponde en vez de aceptar el que le designan: pedir y tomar su bocado; reclamar su techo y su pedazo de terruño, es el derecho de todo ser racional.
Es preciso recordar que siempre hay un futuro, futuro que es inexorablemente incierto. Con esto no quiero dar un mensaje de pesimismo, ni mucho menos, ya que la incertidumbre puede terminar tanto negativa como positivamente, con la ventaja de que el ser humano tiene facultades para inclinar la balanza a su favor.