Pienso que es muy hermoso que los pobres acepten su destino, que lo compartan con la pasión de Cristo. Pienso que el sufrimiento de los pobres es de gran ayuda para el mundo.
El dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que se necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia.
En occidente tendemos a considerar que nuestra solución es superior a la de los samoanos, acostumbrados como estamos a encauzar los impulsos sexuales por sendas muy estrechas y aprobadas socialmente (...) pero con la luz que nos da contemplar las soluciones de la sociedad samoana, podemos considerar que el precio que tenemos que pagar por ello es demasiado caro.
A los dioses, según dice una vieja superstición, no les gusta ver mortales demasiado felices. Lo que sí es seguro es que a algunos seres humanos no les gusta.
Imponer condiciones excesivamente duras es dispensar de su cumplimiento.
Nosotros decimos que un hombre debe ser moderado, pero no excesivamente sabio, para no correr el riesgo de conocer su destino de antemano. El hombre cuya mente está más libre de cuidados es el que no conoce su destino por anticipado.
Si la suerte nos fuere adversa, nos quedará a lo menos el consuelo de haber hecho nuestro deber. Si nos fuere favorable, quitaremos de sobre nosotros este peso, esta carga insufrible de la ofensa, al mismo tiempo que nos restituiremos en medio de la libertad, y de la paz, precursores necesarios de la civilización, sin las cuales en vano la, pretenderíamos
Ser todo tuyo...Intimidad divina...No son palabras, ni ficción o juego, sino lucha interior que a sangre y fuego se traba, y sólo con morir termina. O muere el propio amor, o lenta y triste se alarga de por vida la contienda, hasta que el alma a costa suya entienda que a tu exigencia en vano se resiste.