Odio la publicidad, sinceramente. He pasado por la piedra de molino de las entrevistas y las considero una pérdida de tiempo. El tipo que encuentro en esas entrevistas haciéndose pasar por mí suele ser un engreído al que no me gustaría conocer.
Si no puede ser rico, lo siguiente que más se le parece es ser presuntuoso y cínico.
Nunca resulta presuntuoso para nadie el desear aprender. Este es el objetivo de la creación y el derecho natural de la humanidad. Bienaventurados son aquellos que están preparados para reivindicar ese derecho durante toda su vida
En mi propia casa como en la ajena, he creído sentir que la poesía, al penetrar en la palabra, la descompone, la abre como un capullo a todos los matices de significación.
Todos somos ateos respecto a la mayoría de dioses en los que la humanidad ha creído alguna vez. Algunos simplemente vamos un dios más allá.
La humildad de los hipócritas es el más grande y el más altanero de los orgullos.
Hace dos mil años era un orgullo decir civis romanus sum. Hoy, en el mundo de la libertad, uno puede estar orgulloso de decir Ich bin ein Berliner Todos los hombres son libres, donde quiera que vivan, son ciudadanos de Berlín, y, por ello, como un hombre libre, estoy orgulloso de decir Ich bin ein Berliner!
A veces, ante la mala manera de ser de los otros, uno se siente orgulloso de ser uno mismo y no otro.
Manos que pueden agarrar, ojos que pueden dilatarse, pelo que puede erizarse, si debe; estas cosas son importantes, no porque una altisonante interpretación pueda encajarse sobre ellas, sino porque son útiles.
Un ser autosuficiente es un ser aburrido.
El piloto que nunca sintió miedo es un idiota
La literatura sigue todavía sollozando por dos o tres estúpidos sentimientos artificiales y convencionales, siempre los mismos, empantanada en sus errores metafísicos, embrutecida por la falsa poesía del panteísmo idiota y bárbaro. He llegado a la convicción de que no hay nada más vacío, nada más estúpido, nada más perfectamente abyecto que la literatura
Como humorista profesional, recibo a menudo cartas de lectores interesados en la naturaleza básica del humor. '¿Qué clase de persona enferma, perversa y repelente eres...?', suelen preguntar, '¿... que hace chistes sobre prender fuego a una cabra?
La literatura. A lo que no tenga encanto y cierta serenidad no podremos llamarlo literatura. Incluso en la crítica debe hallarse alguna amenidad; si falta por completo, entonces ya no es literatura. En los periódicos encontramos todo el tiempo esta repelente controversia. Donde no hay ninguna delicadeza no hay literatura.
Es el cuerpo el que produce el crecimiento, pero sólo si se le deja sin ser molestado durante el suficiente tiempo de descanso.
Las mujeres hacen grandes esfuerzos por salir de la imagen que se les ha impuesto. Pero hay suficiente verdad en ésta para que su repudio implique el repudio de una parte de ella que es cierta.
El de en medio de los Run DMC, se me ha aparecido en sueños, dice que mi estilo es fucking, que voy sobrado de ingenio, que siempre voy ebrio, que soy puro nervio, que soy preciso como un francotirador serbio, que escupo al ario, que tengo criterio, que soy la resistencia rebelde frente al imperio, que organice el asedio con micros y technics, que traje revolución como Immortal Technique.
Los dichos injuriosos parece que nacen de sobrado rencor y sobrada malicia.
Habían cerrado las puertas enseguida pero el tren no se puso en marcha hasta por la tarde. Nos habíamos enterado con alivio de nuestro destino. Auschwitz: un nombre carente de cualquier significado entonces para nosotros pero que tenía que corresponder a un lugar de este mundo.
De muchas ideas nuestras no nos habríamos enterado jamás, si no hubiésemos sostenido largas conversaciones con los otros.