El suicidio más acostumbrado en nuestro tiempo consiste en pegarse un balazo en el alma.
Veo un muro gris, un serio muro gris en el que el sol viene a pegarse como una estampilla la mitad del año, como una araña achatada, como una pasta amarilla que a la tarde se envuelve apergaminada hacia arriba. Veo también una pequeña ventana y en ella una cabeza enmarañada, sin peinarse y sin cuerpo, desnivelada al filo de una batiente abierta, con la mirada puesta lejos como hacia adentro.
Un hombre que durante toda una semana no hizo más que golpearse la cabeza, tiene pocos motivos para estar orgulloso.
Lo malo de la pintura abstracta es que hay que molestarse en leer el título de los cuadros.
No vale la pena molestarse en matarse porque uno siempre se mata demasiado tarde.
Claro que hay que romper las barreras, pero ¿con qué ariete?
¿Quién es mejor, Raúl o Ronaldo? Para mí, Raúl. Lo tiene todo. Ronaldo te puede romper en una jugada, pero con Raúl son noventa minutos de lucha y movimiento, todo lo que hace lo hace bien. En este momento es mejor que Ronaldo aún cuando no juega muy bien. Aunque se diga que no está en racha, cuando el Madrid necesita alguien que tire, ahí está él. Lo ha hecho tantas veces...
Y aunque aceptar la protección de los poderosos a menudo significa también atraerse conflictos, ella jamás cometía el menor desliz de esa clase, pues no permitía que nadie a su servicio hiciera nada que pudiera disgustar a otros.
Métense a querer dar gusto a todos, que es imposible, y vienen a disgustar a todos, que es más fácil.