No hay completa belleza. El tigre es hermoso, pero su orín es pestilente.
El deseo es como un río, conserva el mismo nombre, pero sus aguas están en constante cambio.
Cuidado, no sea que los velos de la gloria os impidan beber de las aguas cristalinas de esta Fuente viva. Tomad, en este amanecer, el cáliz de salvación en el nombre de Quien hace despuntar el Día, y bebed a plenitud en alabanza de Quien es el Todoglorioso, el Incomparable.