Recuerde que el mercado de valores es maniaco-depresivo
En estos días, que con indignación y vergüenza, tenemos que comprobar que vivimos tremenda crisis de los principios éticos, en la que la tabla de valores está invertida: se silencia de virtud, se pospone el mérito, se premia el servilismo y la vergonzosa incondicionalidad. He allí la principal causa de nuestra crisis política.
Es absolutamente imposible escribir esta ciencia con la precisión con la que la entiendo en mi corazón. Sin embargo, aunque las palabras sean insuficientes, los principios deben ser evidentes por sí mismos.
Existen en las tinieblas frondales, fuerzas ocultas y entes graves, que laboran entre plantas delgadas de las pequeñas cámaras verdes de los sotos perdidos. Son los arcanos principios de vida, gestaciones ignotas.
La convicción profunda de un hombre le substrae a los ataques del ridículo.
Una mujer llega a la convicción de que es amada, más por lo que adivina, que por lo que le dicen.
Una pareja de (supuestos) hombres intentaron golpear a una mujer de 100 libras y fallaron. Y terminaron con sus caras rotas y pasaron la noche en el calabozo del Condado Pima, donde estoy segura --siendo, como son, buenos liberales-- sus convicciones acerca de las uniones homosexuales les servirían de mucha ayuda.
No he venido a dejar mis convicciones en la puerta de la Casa Rosada