Cualquier técnica de un arte marcial debe estar de acuerdo con la verdad del universo. Si no lo está, el arte marcial estará aislado e irá en contra de la concepción de arte marcial como creador de amor, o take-musu (literalmente, marcial-creativo). El aikido es take-musu por excelencia.
Decidir quién es el vencedor y quien el derrotado no es el objetivo último del karate. El karate-do es un arte marcial para el desarrollo del carácter por medio del entrenamiento a fin de que sus adeptos puedan remontar cualquier obstáculo, tangible o intangible.
La dirección del Komintern conduce al proletariado alemán a una terrible catástrofe, cuyo punto culminante será la capitulación por miedo ante el fascismo. Si el fascismo llegase al poder, aplastaría nuestras cabezas y nuestras columnas vertebrales como un gigantesco tanque. Sólo una unidad combatiente con los obreros social-demócratas puede llevar a la victoria.
Un combatiente debe alcanzar un buen nivel de capacidad técnica antes de que pueda aplicar las tácticas con éxito.
Cuanto más importante y de mayor entidad sean los motivos de la guerra, cuanto más afectan a los intereses vitales de los pueblos, con mayor empeño se tratará de derribar al adversario, entonces tienden a confundirse objetivo guerrero y fin político y la guerra aparece menos política y más puramente guerrera.
La mujer es el reposo del guerrero
A nadie es lícito participar de la Eucaristía si no cree que son verdad las cosas que enseñamos y no se ha purificado en aquel baño que da la remisión de los pecados y la regeneración, y no vive como Cristo nos enseñó.
Para ejercer una influencia benéfica entre los niños, es indispensable participar de sus alegrías
Mira amigo, no hablo el idioma, no tengo dinero, la comida apesta, no hay arroz ni judías. Prefiero que me arresten en Brasil a seguir en este país
Hoy la gran pregunta parece que es: ¿se debería seguir escribiendo poesía? En los años treinta la pregunta era: ¿Qué tipo de poesía se debería escribir? ¿Se debería escribir sobre las masas, por ejemplo? Pero nunca había ninguna duda sobre si se debería escribir o no. La gran pregunta de hoy es: ¿qué es lo que da placer? ¿Se debería escribir poesía o fornicar?